Son las siete de la mañana el despertador suena en casa, quiere decir que es hora de salir. Laetitia ya lleva un rato despierta, las bicis, ya en el coche, están cargadas de ilusión dirección Toledo.
Vamos hacer una
Hemos quedado con un grupo de amigos que no conocemos, lo poco que sabemos de ellos, es de los foros de ciclo turismo. Hemos quedado en la estación de tren, pero… sorpresa nuestra, solo se presenta Luis, un madrileño que salió de casa dándole a los pedales, y aquí os dejo con su relato de como vivio este viaje tan especial.
Luis dice………
Yo salí un día antes, para hacer el camino desde casa en la sierra de Madrid a Toledo en bici, pues me daba pereza ir en transporte publico. Era un día de los típicos anticiclónicos de invierno, soleado de día y helada nocturna. En diciembre los días son mas cortos y eso viajando en bici, se nota. Alas tres de la tarde ya hay unas alargadas sombras; Por lo k tengo k darme una palicilla para acercarme lo mas posible a Toledo, mañana hemos quedad
Era una quedada por internet, en teoría veníamos 8, pero solo acudimos tres, Juanjo, Laetitia y yo, Luis. ¿Que habrá pasado con los demás? ¿Les habrá entrado el frio? jeje.
Nos saludamos y hablamos un rato mientras degustamos tapas típicas de Toledo, no nos conocemos de antes. Es un momento de observación mutua, siempre entra curiosidad por aprender cuanto antes como es la gente con la que vas a viajar, aunque sean tres días.
Tras montar las bicis y ordenar bien las alforjas salimos ya por la tarde. Tenemos que coger un camino en la margen norte del tajo, parece fácil, pero no lo es; no hay manera de encontrarlo, terminamos preguntando a los municipales y estos nos guían hasta el camino, aquí estamos, los tres detrás de la policía, k por cierto no va nada despacio. Con el corazón saliéndosenos del pecho les despedimos y damos nuestras primeras pedaladas por tierra. Toledo se va alejando poco a poco, siempre dominada por el alcázar, es una bonita vista para decirle adiós.
Pedalear al lado del tajo es bonito, el rio es ancho y los azudes y vegetación de ribera crean una estampa pictórica, empezamos a disfrutar de la bici, no nos importa el frio que empieza a caer a la vez que el sol se va yendo. Tras cruzar el pequeño afluente Guadarrama, empezamos una subida, nos vamos del tajo.
Hacemos una bajada rápida y divertida por la vega del Alberche, tras cruzar el rio, llegamos a Escalona, las ruinas de su castillo árabe se nos aparecen de repente entre la ni
En Cebreros nos dejan la sede de alcohólicos anónimos para dormir, curioso lugar.
Amanece un nuevo día y hay que volver a ponerse en marcha aun a pesar del dolor de piernas, que por la mañana es intenso. Dejamos momentáneamente el camino para subir por carretera el puerto de arrebatacapas, nos encontramos en las altas parameras de Ávila, aquí todo es duro, el paisaje, el terreno el clima. Un frio viento nos azota lateralmente. Esforzándonos llegamos a San Bartolomé de Pinares, paramos a comer. Hoy es el día de santa Águeda y vemos una curiosa procesión donde las mujeres se llevan el protagonismo, curiosidades de España, jeje.
Nos queda poco pero duro para llegar a Ávila. Por sinuosos c
Ya solo nos queda callejear y darnos un pequeño homenaje degustando la comida típica de la zona, atrás queda lo bien k lo hemos pasado y la buena gente con la que nos hemos encontrado. Ha sido un viaje muy bueno, a pesar del frio y que solo han sido cuatro días. Nos queda pensar en volver a Ávila para retomar el camino.